Palabra de Dios

26º Domingo Tiempo Ordinario. Ciclo A- Reflexión

 
Palabra de Dios
 
“¿Qué os parece?” -pregunta Cristo en el Evangelio escrito por Mateo y leído en este domingo- “¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en la viña. Él le contestó: Voy, señor. Pero no fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: No quiero. Pero después se arrepintió y fue. ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?” (Mt 21,28-31).
 
Cristo comienza y termina con una pregunta. La respuesta a esta pregunta es fácil. Los oyentes responden que “el último” ha realizado la voluntad del padre.
 
Así pues, este domingo escuchamos algunas palabras evangélicas sobre la viña y el trabajo… 
 

 

  ¿Qué es el trabajo?

Contestemos una vez más a esta pregunta, recordando ante todo que es colaboración con Dios en el perfeccionamiento de la naturaleza, según el precepto bíblico de someter la tierra (cfr. Gen 1,28). El Creador quiso al hombre explorador, conquistador, dominador de la tierra y de los mares, de sus tesoros, de sus energías, de sus secretos, de manera que el hombre recupere su auténtica grandeza de “partner de Dios”. Por eso el trabajo es noble y sagrado: es el título de la soberanía humana sobre la creación.
 
–Cooperación entre los hombres
El trabajo, además, es medio de unión y de solidaridad, que hace a los hombres hermanos, los educa en la cooperación, los fortalece en la concordia, los estimula a la conquista de las cosas, pero sobre todo de la esperanza, de la libertad, del amor. Mediante las divisiones funcionales de la producción el trabajo puede crear un tejido de colaboración consciente y compacto, y hace a la sociedad más armónicamente operante hacia la meta de un orden justo para todos. Por todo esto la Iglesia lo estimula y lo bendice.
 
—Colaborar con Dios
Nos hacemos la pregunta sobre la naturaleza del trabajo en relación con el Evangelio de la liturgia de hoy. Cada uno de nosotros es uno de los que sienten la llamada del Padre dirigida a los dos hermanos: “Ve hoy a trabajar en la viña” (Mt 21,28). Y cada uno de nosotros, después de haber oído esta llamada, puede comportarse como el primero o como el segundo de ellos.
 
La parábola evangélica enseña que en el trabajo se contiene una respuesta, que el hombre da a Dios con toda su vida y su comportamiento. El trabajo tiene su sentido no sólo en la construcción de la «ciudad terrestre» sino también en la construcción del Reino de Dios.
 
Juan Pablo II
Ángelus 27.09.1981
 Fuente: homiletica.org
Publicado en Lectio Divina.

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