Eucaristía de las Familias – 30 domingo del Tiempo Ordinario B- DOMUND

Monición de entrada: Hoy celebramos el Domingo Mundial de las Misiones, el DOMUND, y por eso queremos en esta Eucaristía estar muy cerca de todos aquellos misioneros que, respondiendo a la llamada de Jesús, han dejado su casa, su país y todo lo que tienen, para vivir y anunciar lo que han visto y oído, la mejor noticia: que Jesús, el Hijo de Dios, se ha entregado por nosotros, porque nos quiere muchísimo.

1ª Lectura: (Jer 31,79)
El profeta Jeremías nos cuenta cómo el pueblo de Israel, conducido por Dios, llegó a un lugar seguro después de pasar muchas calamidades.

Salmo 125, 1-6: “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”.

 2ª  Lectura: Heb 5,1-6.
San Pablo nos dice que Jesús es el «Sumo y Eterno Sacerdote» que se compadece de los ignorantes y extraviados. Por lo tanto hemos de tener una gran confianza en nuestro Mediador.

Evangelio: (Mc 14,46-52)
El evangelio de San Marcos nos habla de un ciego que quiere ver. Para entenderlo mejor, podríamos pensar que muchas veces nosotros estamos también  ciegos  para ver muchas  cosas  que  Jesús  nos enseña, y que necesitamos aprender a ver las cosas de otra manera. Es importante que nos fijemos en lo que hace Bartimeo después de que Jesús le cura.

 Preces:

1.- Por la Iglesia, por cada uno de los cristianos, para que vivamos la llamada del Señor a anunciar el Evangelio. Roguemos al Señor.

2.- Por los gobernantes para que promuevan una mas justa distribución de la riqueza. Roguemos al Señor.

3.- Por los misioneros y misioneras, para que se sientan acompañados en su labor por todo el pueblo cristiano. Roguemos al Señor.

4.- Por los que aún no conocen a Cristo, para que un día puedan experimentar el gozo de la Fe. Roguemos al Señor.

5.- Por todos nosotros, para que sepamos responder generosamente, como los misioneros, a la llamada del Señor. Roguemos al Señor.

Invitación a comulgar: Se acerca el momento de la Comunión. Jesús nos invita a compartir su mesa. Nos acercamos a recibirle con un corazón humilde y lleno de agradecimiento.

 Despedida: «Señor, que pueda ver». Esta frase la hemos repetido muchas veces a lo largo de la Eucaristía. Estamos seguros de que nos ha escuchado y a partir de ahora vamos a empezar a ver con otros ojos y tomando a los misioneros como ejemplo vamos a vivir y anunciar la Buena Noticia que hemos visto y oído.

AQUÍ PUEDES DESCARGAR LA HOJA PARA LA EUCARISTÍA DE LAS FAMILIAS

 

 

 

 

 

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