Horario de misas domingos y festivos


A partir del domingo 23 de junio incluido y hasta que se reanude la catequesis,
NO se celebrará Misa a las 13:00 h.
Domingos y festivos
En el Carmen:  10,00 h.
En San Nicolás el Real: 12:00 h. – 19:30 h. – 21:00 h.

De lunes a sábado
En  El Carmen: 10:00 h
En San Nicolás el Real: 12:00 h. –  19:30 h. 


11º Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B – Reflexión

¿ Qué puesto ocupa Dios  en mi  vida?
¿Me preocupa  el crecimiento y la vivencia de la fe?
¿Tengo esperanza en los frutos que puedan llegar a producir mis semillas, siendo posible que no llegue a verlos?
¿Comprendo que en las relaciones y tareas cotidianas, desde mi pequeñez y con humildad, puedo colaborar al Reino de Dios?

Pidamos  al Señor esta gracia de cuidar el reino de Dios que está dentro de nosotros y en medio de nosotros y de nuestras comunidades: cuidarlo con la oración, la adoración, el servicio de la caridad, silenciosamente”.

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El Evangelio de hoy está formado por dos parábolas muy breves: la de la semilla que germina y crece sola, y la de la semilla de mostaza (Cfr. Mc 4, 26 – 34). A través de estas imágenes tomadas del mundo rural, Jesús presenta la eficacia de la Palabra de Dios y las exigencias de su Reino, mostrando las razones de nuestra esperanza y de nuestro compromiso en la historia.
 
En la primera parábola la atención se pone sobre el hecho de que la semilla, tirada en la tierra, se arraiga y se desarrolla sola, independientemente de que el campesino duerma o vele. Él confía en el poder interno de la misma semilla y en la fertilidad del terreno.
 
En el lenguaje evangélico, la semilla es símbolo de la Palabra de Dios, cuya fecundidad recuerda esta parábola. Como la humilde semilla se desarrolla en la tierra, así la Palabra actúa con el poder de Dios en el corazón de quien la escucha. Dios ha encomendado su Palabra a nuestra tierra, es decir a cada uno de nosotros, con nuestra concreta humanidad. Podemos ser confiados, porque la Palabra de Dios es palabra creadora, destinada a convertirse en el “grano abundante en la espiga” (v. 28).

 Esta Palabra, si se la escucha, ciertamente da sus frutos, porque Dios mismo la hace germinar y madurar a través de caminos que no siempre podemos verificar y de un modo que no conocemos (Cfr. v. 27). Todo esto nos hace comprender que es siempre Dios, es siempre Dios, quien hace crecer su Reino. Por esto rezamos tanto , ‘¡venga a nosotros tu Reino!’. Es Él quien lo hace crecer. El hombre es su humilde colaborador, que contempla y se regocija por la acción creadora divina y espera sus frutos con paciencia.

 La Palabra de Dios hace crecer, da vida, y aquí quisiera recordarles, otra vez, la importancia de tener el Evangelio, la Biblia, a mano. El Evangelio pequeño, en la cartera, en el bolsillo, y de alimentarnos cada día con esta Palabra viva de Dios. Leer cada día un pasaje del Evangelio, un pasaje de la Biblia. Jamás olviden esto, por favor. Porque esta es la fuerza  que hace germinar en nosotros la vida del Reino de Dios.
 
La segunda parábola utiliza la imagen del granito de mostaza. Aun siendo la más pequeña de todas las semillas, está llena de vida y crece hasta llegar a ser “la más grande de todas las plantas de la huerta” (Mc 4, 32). Y así es el Reino de Dios: una realidad humanamente pequeña y aparentemente irrelevante.
Para entrar a formar parte de él es necesario ser pobres en el corazón; no confiar en las propias capacidades, sino en el poder del amor de Dios; no actuar para ser importantes ante los ojos del mundo, sino preciosos ante los ojos de Dios, que tiene predilección por los sencillos y humildes. Cuando vivimos así, a través nuestro irrumpe la fuerza de Cristo y transforma lo que es pequeño y modesto en una realidad que hace fermentar la entera masa del mundo y de la historia.
 
De estas dos parábolas surge una enseñanza importante: el Reino de Dios requiere nuestra colaboración, pero es, sobre todo, iniciativa y don del Señor. Nuestra débil obra, aparentemente pequeña frente a la complejidad de los problemas del mundo, si se la coloca en la de Dios no tiene miedo de las dificultades. La victoria del Señor es segura: su amor hará brotar y hará crecer cada semilla de bien presente en la tierra. Esto nos abre a la confianza y a la esperanza, a pesar de los dramas, las injusticias y los sufrimientos que encontramos. La semilla del bien y de la paz germina y se desarrolla, porque lo hace madurar el amor misericordioso de Dios.
 
Que la Santísima Virgen, que ha escuchado como “tierra fecunda” la semilla de la divina Palabra, nos sostenga en esta esperanza que jamás  nos decepciona.
Santo Padre Francisco
Ángelus, 14 de junio de 2015
Fuente: vatican.va 

Corpus Christi 2024- Alfombras para el paso del Señor y Altar.

Un año más, desde la tarde del sábado y hasta la madrugada, los miembros de la Hermandad de Ntra. Señora de la Soledad y de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno han trabajado en la elaboración de alfombras y altar, con diversos símbolos eucarísticos,  para adornar el paso del Señor en la procesión del Corpus.

Alfombra Cofradía Ntro. Padre Jesús Nazareno

 

 

 

 

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Alfombra Hermandad Ntra. Sra. de la Soledad

 

 

 

 

 

 

Mes de junio, mes del Sagrado Corazón de Jesús- Oración al Sagrado Corazón de Jesús

Rosario, Novena al Sagrado Corazón de Jesús y Santa Misa
 Del  1 al 6 de junio

 Mañanas: Novena, después de misa de 12:00 h. 
Tardes: a las 19:00 h. Rosario, Novena y misa

 Santa Misa de la Solemnidad
Viernes, 7 de junio a las 12:00 h 

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El mes de junio está tradicionalmente dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, máxima expresión humana del amor divino. La solemnidad del Corazón de Cristo es la  fiesta que da pauta a todo el mes. La piedad popular valoriza mucho los símbolos, y el Corazón de Jesús es el símbolo por excelencia de la misericordia de Dios; pero no es un símbolo imaginario, es un símbolo real, que representa el centro, la fuente de la que ha brotado la salvación para la entera humanidad.

En los Evangelios encontramos diversas referencias al Corazón de Jesús, por ejemplo en el pasaje en el que el mismo Cristo dice: «Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio» (Mt 11,28-29).

El relato de la muerte de Cristo según Juan es fundamental. Este evangelista testimonia de hecho aquello que vio en el Calvario, o sea que un soldado, cuando Jesús ya estaba muerto, le atravesó el costado con la lanza, y en seguida brotó sangre y agua (cfr Jn 19,33-34). Juan reconoció en aquel signo, aparentemente casual, el cumplimiento de las profecías: del corazón de Jesús, Cordero inmolado sobre la cruz, brota el perdón y la vida para todos los hombres. 

  Santo Padre Francisco
(Ángelus, 9 de junio de 2013)

Termina el curso de catequesis

El viernes, 17 de mayo, tuvimos la última catequesis de este curso. Todos los grupos compartieron oración para dar gracias a Dios por todo lo vivido: por lo que los niñ@s han avanzado en el camino de su iniciación cristiana; por las celebraciones especiales de estos últimos domingos en las que se ha entregado el Padrenuestro, el Credo, Primeras Comuniones; gracias por los momentos de  encuentro con Jesús en  las tardes de oratorio; gracias por nuestros párrocos y catequistas; gracias por los padres que se preocupan por la formación en la fe de sus hijos; gracias por los nuevos amigos…

Después, en un ambiente de alegría, los niños disfrutaron mucho con los juegos preparados por los catequistas en la plaza de El Jardinillo y como cada año, no faltaron “los nicolasillos”.

Seguimos encontrándonos todos los domingos en la Eucaristía de las familias, a las 13,00 h.

Jesús te espera !No faltes!  

 

 

 

Primeras Comuniones en nuestra parroquia

El pasado domingo 12 de mayo, Solemnidad de la Ascensión del Señor, se ha vivido en nuestra parroquia como día de gracia, alegría y felicidad compartida con los diecisiete niños y niñas que han recibido la Primera Comunión

Los niños han  participado con atención en la oración, lecturas y cantos de la  celebración, acompañados de sus familiares, amigos y de sus catequistas Amparo, Soledad, Gloria y María, que han compartido con ellos tres años de formación en la iniciación cristiana.

Queridos Vera, Jorge, Pablo, Alex, Adriana, Carla, Sergio, Christopher, Martín, Emma, Eva,  Alba, Carla, Martina, Carlota, César y Jorge os animamos a seguir asistiendo a catequesis los próximos cursos para completar vuestra formación en la fe.

Que vuestra amistad con Jesús crezca cada día. Él es el Amigo que nunca falla y os espera cada domingo en la Eucaristía.                                                                   

 

    

     

     

    

  

                                                                                                                       

Jueves Santo de la Cena del Señor

El don de la Eucaristía

La Eucaristía se coloca en el corazón de la “iniciación cristiana”, junto al Bautismo y la Confirmación, y constituye la fuente de la vida misma de la Iglesia. De este Sacramento del amor, de hecho, nace todo auténtico camino de fe, de comunión y de testimonio.

Lo que vemos cuando nos reunimos para celebrar la Eucaristía, la misa, nos hace ya intuir lo que estamos por vivir. En el centro del espacio destinado a la celebración se encuentra el altar, que es una mesa, cubierta por un mantel, y esto nos hace pensar en un banquete. Sobre la mesa hay una cruz, que indica que sobre aquel altar se ofrece el sacrificio de Cristo: es Él el alimento espiritual que allí se recibe, bajo el signo del pan y del vino. Junto a la mesa está el ambón, es decir, el lugar desde el cual se proclama la Palabra de Dios: y esto indica que allí nos reunimos para escuchar al Señor que habla mediante las Sagradas Escrituras y, por lo tanto, el alimento que se recibe es también su Palabra.

Palabra y Pan en la Misa se hacen una misma cosa, como en la última Cena, cuando todas las palabras de Jesús, todos los signos que había hecho, se condensaron en el gesto de partir el pan y ofrecer el cáliz, anticipación del sacrificio de la cruz, y en aquellas palabras: “Tomen, coman, este es mi cuerpo…tomen, beban, esta es mi sangre”…

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Tercer Domingo de Cuaresma – Ciclo B – Eucaristía de Familias

anagrama misa de las familias

Monición de entrada:
En estos domingos de Cuaresma hemos visto que Dios hace un pacto con el hombre. Dios es siempre fiel a ese pacto e invita al hombre a que también lo sea. Pero Dios es un Padre que quiere que encontremos fácilmente el buen camino y para eso nos pone unos carteles informativos que nos ayuden. Estos carteles son los mandamientos de la ley de Dios…Leer más