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Fallece D. Jesús Ochayta Mayoral

El 15 de abril, ha fallecido a los 90 años de edad, D. Jesús Ochayta Mayoral, sacerdote diocesano muy vinculado a nuestra parroquia San Nicolás el Real, donde ejerció su ministerio como párroco durante veintidós años.

Sus restos mortales se velarán a partir de las 19:00 h. en la sala 3 del tanatorio Mémora de Guadalajara (junto al hospital). El funeral presidido por el obispo monseñor Julián Ruiz Martorell, se celebrará el jueves, día 16, en San Nicolás el Real, a las 16:00 h. Seguidamente será enterrado en el cementerio de su pueblo natal, Trillo.

Quedan en nuestro recuerdo sus homilías, en las que siempre nos hacía descubrir algo nuevo en la Palabra para hacerla vida; así como su delicadeza para la acogida, para la escucha sin prisa y para transmitir una palabra serena.

Nos deja su testimonio de Amor a Dios y a la Iglesia con el que acercó a muchas personas a Dios.

Rezamos para que la misericordia del Señor lo acoja con bondad y premie todas sus buenas obras.

Nuestro más sentido pésame a su familia.

D. Jesús en sus bodas de oro sacerdotales junto a D. Emiliano

Presentación del nuevo Plan Pastoral Diocesano -Sábado, 18 de abril

«Soy Jesús» (Hechos 9,5)

Soy Jesús (Hechos 9,5) es el título del Plan Pastoral Diocesano 2026-2030 que se presentará el sábado 18 de abril, a lo largo de la mañana, en el colegio diocesano Cardenal Cisneros de Guadalajara, en acto principal que presidirá monseñor Julián Ruiz. Fruto esperado del Sínodo Diocesano, el PPD Soy Jesús ha sido elaborado por una comisión integrada por tres sacerdotes diocesanos, un religioso agustino recoleto y tres laicas, según designación y encargo del obispo diocesano. Consta de cuatro partes: Primer anuncioVocacionesDoctrina social de la Iglesia y Pastoral rural.

Las distintas redacciones previas han sido estudiadas en dos reuniones del Consejo Presbiteral y en otras dos del Consejo de Pastoral, amén de su lectura y comentario en algunos arciprestazgos.

Fuente: https://siguenza-guadalajara.org/

Tercer domingo de Pascua- Ciclo A

Hoy quisiera invitaros a reflexionar sobre un aspecto sorprendente de la resurrección de Cristo: su humildad. Si recordamos los relatos evangélicos, nos damos cuenta de que el Señor resucitado no hace nada espectacular para imponerse a la fe de sus discípulos. No aparece rodeado de huestes de ángeles, no hace gestos sensacionales, no pronuncia discursos solemnes para revelar los secretos del universo. Al contrario, se acerca discretamente, como un viandante cualquiera, como un hombre hambriento que pide compartir un poco de pan (cf. Lc 24,15.41).

María de Magdala lo confunde con un jardinero (cf. Jn 20,15). Los discípulos de Emaús creen que es un forastero (cf. Lc 24,18). Pedro y los demás pescadores creen que es un simple transeúnte (cf. Jn 21,4). Habríamos esperado efectos especiales, signos de poder, pruebas abrumadoras. Pero el Señor no busca eso: prefiere el lenguaje de la proximidad, de la normalidad, de la mesa compartida.

Hermanos y hermanas, en esto hay un mensaje precioso: la Resurrección no es un giro teatral, es una transformación silenciosa que llena de sentido cada gesto humano. Jesús resucitado come una porción de pescado delante de sus discípulos: no es un detalle marginal, es la confirmación de que nuestro cuerpo, nuestra historia, nuestras relaciones no son un envoltorio para tirar. Están destinados a la plenitud de la vida. Resucitar no significa convertirse en espíritus evanescentes, sino entrar en una comunión más profunda con Dios y con nuestros hermanos, en una humanidad transfigurada por el amor.

En la Pascua de Cristo, todo puede convertirse en gracia. Incluso las cosas más ordinarias: comer, trabajar, esperar, cuidar de la casa, apoyar a un amigo. La Resurrección no resta vida al tiempo y al esfuerzo, sino que cambia su sentido y su «sabor». Cada gesto realizado en gratitud y comunión anticipa el Reino de Dios.

Sin embargo, hay un obstáculo que a menudo nos impide reconocer esta presencia de Cristo en lo cotidiano: la pretensión de que la alegría debe ser sin heridas. Los discípulos de Emaús caminaban tristes porque esperaban otro final, un Mesías que no conociera la cruz. A pesar de haber oído que la tumba está vacía, son incapaces de sonreír. Pero Jesús está a su lado y, con paciencia, les ayuda a comprender que el dolor no es la negación de la promesa, sino el modo en que Dios ha manifestado la medida de su amor (cf. Lc 24, 13-27).

Cuando por fin se sientan a la mesa con Él y parten el pan, se les abren los ojos. Y se dan cuenta de que su corazón ya ardía, aunque no lo sabían (cf. Lc 24, 28-32). Esta es la mayor sorpresa: descubrir que bajo las cenizas del desencanto y del cansancio siempre hay un rescoldo vivo, a la espera de ser reavivado.

Hermanos y hermanas, la resurrección de Cristo nos enseña que no hay historia tan marcada por el desengaño o el pecado que no pueda ser visitada por la esperanza. Ninguna caída es definitiva, ninguna noche es eterna, ninguna herida está destinada a permanecer abierta para siempre. Por distantes, perdidos o indignos que nos sintamos, no hay distancia que pueda apagar la fuerza infalible del amor de Dios.

A veces pensamos que el Señor sólo viene a visitarnos en momentos de recogimiento o de fervor espiritual, cuando nos sentimos con fuerzas, cuando nuestra vida parece ordenada y luminosa. En cambio, el Resucitado se acerca en los lugares más oscuros: en nuestros fracasos, en las relaciones desgastadas, en los trabajos cotidianos que pesan sobre nuestros hombros, en las dudas que nos desaniman. Nada de lo que somos, ningún fragmento de nuestra existencia le es ajeno.

Hoy, el Señor resucitado viene junto a cada uno de nosotros, tal como recorremos nuestros caminos -los del trabajo y el compromiso, pero también los del sufrimiento y la soledad- y con infinita delicadeza nos pide que nos dejemos calentar el corazón. No se impone con clamores, no exige ser reconocido inmediatamente. Con paciencia espera el momento en que nuestros ojos se abran para ver su rostro amigo, capaz de transformar la decepción en confiada espera, la tristeza en gratitud, la resignación en esperanza.

El Resucitado sólo desea manifestar su presencia, hacerse nuestro compañero de camino y encender en nosotros la certeza de que su vida es más fuerte que cualquier muerte. Pidamos, pues, la gracia de reconocer su presencia humilde y discreta, de no esperar una vida sin pruebas, de descubrir que todo dolor, si es habitado por el amor, puede convertirse en lugar de comunión.

Y así, como los discípulos de Emaús, también nosotros volvemos a nuestras casas con un corazón que arde de alegría. Una alegría sencilla, que no borra las heridas, sino que las ilumina. Una alegría que nace de la certeza de que el Señor está vivo, que camina con nosotros y nos da en cada momento la posibilidad de recomenzar.

S.S. León XIV- Audiencia, 8 de octubre de 2025
Fuente: vatican.va

Tercer Domingo de Pascua- Ciclo A -Eucaristía Familias

Monición de entrada: Nos volvemos a reunir para celebrar la Eucaristía. Bienvenidos todos a esta Misa. Vamos a participar lo mejor que podamos para que nos ayude a vivir como verdaderos cristianos.

1ª Lectura: (Hechos 2,14.22-28) San Pedro habla al pueblo el mismo día de Pentecostés. Su mensaje llaga hasta nosotros: Jesús de Nazaret ha resucitado.

Salmo 15,1-11 «Señor, me enseñarás el sendero de la vida».

2ª Lectura: (1ª Pedro2,20b.25) El apóstol Pedro nos habla de nuevo, y nos invita a fijar nuestros ojos en Jesús, muerto por nosotros.

 Evangelio: (Lc. 24,13-35)
Creer en Jesús resucitado es un regalo de Dios. Lo ofrece haciéndose el encontradizo con nosotros, como nos cuenta el relato de los discípulos de Emaús. Escuchad con atención.

 Preces:
1.-Por la Iglesia; por todos los que estamos llamados a ser en el mundo testigos de la Buena Noticia de Jesús. Roguemos al Señor.

2.-Por los niños y niñas que se preparan para recibir la Primera Comunión, por los jóvenes que se preparan para recibir la Confirmación. Roguemos al Señor.

3.-Por los enfermos, por los que viven bajo el peso del dolor y la tristeza. Roguemos al Señor.

4.-Por los hombres y mujeres más necesitados que tenemos cerca de nosotros o que viven en países lejanos; por los que son víctimas de las desigualdades y del egoísmo humano. Roguemos al Señor.

5.-Por nosotros, por nuestros familiares y amigos; por todas las personas a las que conocemos. Roguemos al Señor.

Invitación a comulgar: Sentado a la mesa con ellos, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos, y lo reconocieron. Señor, repártenos tu cuerpo, para que nosotros formemos el cuerpo de tu Iglesia. Danos tu sangre, para que te amemos.

Despedida: Jesús se ha hecho presente entre nosotros en la Misa como se hizo en Emaús. Nos ha dado su Palabra y su Cuerpo y Sangre. Igual que los discípulos de Emaús, salgamos a dar la buena noticia a los demás.

Segundo domingo de Pascua. Ciclo A – Eucaristía de familias

Monición de entrada Queridos amigos: Pascua es una fiesta tan grande que no se puede celebrar en un solo día. Por eso la Iglesia dedica cincuenta días para celebrarla: cincuenta días de Pascua! En este segundo domingo vamos a vivir la idea gozosa de que el Señor resucitado ha hecho de nosotros la comunidad de […]

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Primeras Confesiones en nuestra parroquia

El  27 de marzo, Viernes de Dolores, l@s niñ@ que se preparan en nuestra parroquia para la Primera Comunión, se han acercado por primera vez al sacramento de la Reconciliación. Durante la catequesis de los últimos viernes, han tenido la oportunidad de reflexionar con sus catequistas sobre los cinco requisitos necesarios para hacerlo de la mejor manera: examen de conciencia, dolor de los pecados, propósito de enmienda, confesión de los pecados y cumplir la penitencia; y por fin llegó el momento de experimentar la ALEGRÍA DEL PERDÓN DE DIOS, en una celebración vivida con emoción por los niños y sus familias.

      

 

Entrega de los Diez Mandamientos de la Ley de Dios

  L@s niñ@ que se preparan en nuestra parroquia para recibir la Primera Comunión han compartido con sus catequistas, familiares y comunidad parroquial la alegría de ir avanzando en su Iniciación cristiana. Durante varias semanas,  ayudados por sus catequistas -Amparo, Soledad y María- han ido conociendo y aprendiendo los Mandamientos de la Ley de Dios. […]

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Soneto alcarreño a la iglesia de San Nicolás el Real de Guadalajara

Por Juan Pablo Mañueco

(escritor y periodista)

Por esta nave única de planta en cruz latina,
mas con variadas grandes capillas laterales,
singlan naves que bogan para curar los males
por las cuales la nave del alma se encamina.
 .
Sobre el amplio crucero, una cúpula redonda
con balconada y sol que desciende por linterna,
da paso desde el cielo a la clara luz eterna
que cala entre la iglesia celeste lumbre honda.
.
Dentro, el mayor retablo ocupado es por caverna
de columnas salomónicas formando fronda
sobre sí mismas girando, en marmórea ronda
grisácea, al cielo rodando en torsión eterna.
 .
Son tan blancos e intensos del cielo estos umbrales
y cargada en barroco cada labrada esquina
que al fondo del claro cruce de la cruz latina
se sienten ya cánticos de coros celestiales.

Del libro “Donde el mundo se llama Guadalajara”

Juan Pablo Mañueco

https://biblioteca-virtual.fandom.com/es/wiki/Juan_Pablo_Ma%C3%B1ueco

Vicente Paul2

Conferencias de San Vicente de Paúl de San Nicolás el Real – Actividades del voluntariado

ALGUNOS PENSAMIENTOS DE SAN VICENTE DE PAÚL «Ayudando a los pobres, cumplimos la Justicia y no la Misericordia.» «Hermanos, amemos a Dios, pero con nuestros brazos y con el sudor de nuestra frente; porque el cariño, la benevolencia, un corazón enternecido, todo eso es bueno, pero sospechoso si no llega a acciones efectivas.» «Esperar de […]

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Proyecto de acompañamiento en hospitales. Sociedad de San Vicente de Paúl (SSVP)

La Sociedad de San Vicente de Paúl (SSVP) ha lanzado un proyecto de acompañamiento en hospitales para brindar apoyo a personas hospitalizadas y a sus familiares. Este proyecto, que va dirigido a los aspectos más trascendentales de la persona, busca humanizar el entorno hospitalario, y ofrecer consuelo y compañía en momentos de soledad y vulnerabilidad. Los servicios de acompañamiento […]

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Domingo de Pascua de Resurrección del Señor

Hoy toda la creación resplandece con una luz nueva, desde la tierra se eleva un canto de alabanza y nuestro corazón exulta de alegría: ¡Cristo ha resucitado de entre los muertos y, con Él, también nosotros resucitamos a una vida nueva! Este anuncio pascual abraza el misterio de nuestra vida y el destino de la […]

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