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Solemnidad de Todos los Santos

anagrama misa de las familias
Monición de entrada: Hoy celebramos la fiesta de «Todos los Santos». La mayoría de nosotros llevamos nombres de «santos». Ellos son nuestros amigos desde la casa del Padre Dios, y cuidan de nosotros. Los que tenemos nombres de santos tenemos unos buenos amigos a los que les podemos pedir que nos echen una mano para vivir con alegría, con fuerza y con esperanza…

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Campaña personas sin Hogar -domingo, 31 de octubre de 2021

“Digamos basta. Nadie Sin Hogar”.

El día de las personas en situación de sin hogar se celebra el último domingo de octubre, este año será el día 31. Y lo hacemos manteniendo nuestra interpelación a toda la sociedad, modificando el lema que venimos incorporando en las últimas campañas para hablar en plural, interpelándonos como sociedad: “Digamos basta. Nadie Sin Hogar”…

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31 domingo del Tiempo Ordinario – B

 
anagrama misa de las familias
 
Monición de entrada:
Seguro que alguna vez habéis hecho un regalo a vuestros padres, abuelos o a alguien a quien queréis mucho para demostrarle vuestro cariño, y para decirle que les estáis agradecidos por las cosas que han hecho por vosotros. Nadie nos puede obligar a querer ni a regalar: lo hacemos porque nos sale de dentro. Pero el regalo que más les gusta a las personas que nos quieren de verdad es que nos comportemos bien. Este es el tema de nuestra Eucaristía: el amor que Dios nos tiene y cómo podemos responder a ese amor, cuál es el regalo que a Dios le gusta que le hagamos…

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31 domingo del Tiempo Ordinario -B

¿Cuánto amas tú?
«El amor es la medida de la fe. ¿Cuánto amas tú? Y cada uno se da la respuesta.
¿Cómo es tu fe? Mi fe es como yo amo. 
* * *
El Evangelio de hoy nos recuerda que toda la Ley divina se resume en el amor a Dios y al prójimo. Un escriba se acercó a Jesús y le hizo esta pregunta: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?». Jesús, citando el libro del Deuteronomio, le dijo: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este mandamiento es el principal y primero» Y hubiese podido detenerse aquí. En cambio, Jesús añadió algo que no le había preguntado el doctor de la ley. Dijo: «El segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Tampoco este segundo mandamiento Jesús lo inventa, sino que lo toma del libro del Levítico. Su novedad consiste precisamente en poner juntos estos dos mandamientos —el amor a Dios y el amor al prójimo— revelando que ellos son inseparables y complementarios, son las dos caras de una misma medalla. No se puede amar a Dios sin amar al prójimo y no se puede amar al prójimo sin amar a Dios. El Papa Benedicto nos dejó un bellísimo comentario al respecto en su primera encíclica Deus caritas est, (nn. 16-18)… 

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Eucaristía de las Familias – 30 domingo del Tiempo Ordinario B- DOMUND

Monición de entrada: Hoy celebramos el Domingo Mundial de las Misiones, el DOMUND, y por eso queremos en esta Eucaristía estar muy cerca de todos aquellos misioneros que, respondiendo a la llamada de Jesús, han dejado su casa, su país y todo lo que tienen, para vivir y anunciar lo que han visto y oído, la mejor noticia: que Jesús, el Hijo de Dios, se ha entregado por nosotros, porque nos quiere muchísimo.

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Domingo 30 del Tiempo Ordinario – Ciclo B

«¿Qué quieres que haga por ti»? (Mc 10, 51)
Las tres lecturas de este domingo nos presentan la compasión de Dios, su paternidad, que se revela definitivamente en Jesús.
                 
El profeta Jeremías, en pleno desastre nacional, mientras el pueblo estaba deportado por los enemigos, anuncia que «el Señor ha salvado a su pueblo, ha salvado al resto de Israel» (31, 7). Y ¿por qué lo hizo? Porque él es Padre (cf. v. 9); y como el Padre cuida de sus hijos, los acompaña en el camino, sostiene a los «ciegos y cojos, lo mismo preñadas que paridas» (31, 8). Su paternidad les abre una vía accesible, una forma de consolación después de tantas lágrimas y tantas amarguras. Si el pueblo permanece fiel, si persevera en buscar a Dios incluso en una tierra extranjera, Dios cambiará su cautiverio en libertad, su soledad en comunión: lo que hoy siembra el pueblo con lágrimas, mañana lo cosechará con la alegría (cf. Sal 125,6).
 
Con el Salmo, también nosotros hemos expresado la alegría, que es fruto de la salvación del Señor: «La boca se nos llenaba de risas, la lengua de cantares» (v. 2). El creyente es una persona que ha experimentado la acción salvífica de Dios en la propia vida. Y nosotros, los pastores, hemos experimentado lo que significa sembrar con fatiga, a veces llorando, alegrarnos por la gracia de una cosecha que siempre va más allá de nuestras fuerzas y de nuestras capacidades.
 
El pasaje de la Carta a los Hebreos nos ha presentado la compasión de Jesús. También él «está envuelto en debilidades» (5, 2), para sentir compasión por quienes yacen en la ignorancia y en el error. Jesús es el Sumo Sacerdote grande, santo, inocente, pero al mismo tiempo es el Sumo Sacerdote que ha compartido nuestras debilidades y ha sido puesto a prueba en todo como nosotros, menos en el pecado (cf. 4, 15). Por eso es el mediador de la nueva y definitiva alianza que nos da la salvación…

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29 Domingo del tiempo ordinario – Ciclo B

¿ Qué le pido yo al Señor?
¿ En qué quiero ser el primero y en qué quiero ser el último?
¿Llevo mis dificultades y problemas con esperanza, asumiendo  que  la cruz es el medio para alcanzar la Gloria de Dios?
¿Cómo sirvo yo a mis familiares, amigos, comunidad parroquial?

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Las lecturas bíblicas de hoy nos hablan del servicio y nos llaman a seguir a Jesús a través de la vía de la humanidad y de la cruz
 
El profeta Isaías describe la figura del Siervo de Yahveh (53,10-11) y su misión de salvación. Se trata de un personaje que no ostenta una genealogía ilustre, es despreciado, evitado de todos, acostumbrado al sufrimiento. Uno del que no se conocen empresas grandiosas, ni célebres discursos, pero que cumple el plan de Dios con su presencia humilde y silenciosa y con su propio sufrimiento. Su misión, en efecto, se realiza con el sufrimiento, que le ayuda a comprender a los que sufren, a llevar el peso de las culpas de los demás y a expiarlas. La marginación y el sufrimiento del Siervo del Señor hasta la muerte, es tan fecundo que llega a rescatar y salvar a las muchedumbres.
Jesús es el Siervo del Señor: su vida y su muerte, bajo la forma total del servicio (cf. Flp 2,7), son la fuente de nuestra salvación y de la reconciliación de la humanidad con Dios. El kerigma, corazón del Evangelio, anuncia que las profecías del Siervo del Señor se han cumplido con su muerte y resurrección. La narración de san Marcos describe la escena de Jesús con los discípulos Santiago y Juan, los cuales –sostenidos por su madre– querían sentarse a su derecha y a su izquierda en el reino de Dios (cf. Mc 10,37), reclamando puestos de honor, según su visión jerárquica del reino. El planteamiento con el que se mueven estaba todavía contaminado por sueños de realización terrena. Jesús entonces produce una primera «convulsión» en esas convicciones de los discípulos haciendo referencia a su camino en esta tierra: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis … pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que es para quienes está reservado» (vv. 39-40). Con la imagen del cáliz, les da la posibilidad de asociarse completamente a su destino de sufrimiento, pero sin garantizarles los puestos de honor que ambicionaban. Su respuesta es una invitación a seguirlo por la vía del amor y el servicio, rechazando la tentación mundana de querer sobresalir y mandar sobre los demás… 

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23 de enero de 2022 - Domingo de la Palabra de Dios

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 18-25 enero 2022

Taller bíblico - Cuéntame la Biblia

Año de la Familia