
Domingos y festivos
Del 19 de julio al 6 de septiembre (ambos inclusive)
10:00 h. en la iglesia del Carmen
12:00 y 21:00 h. en la iglesia de San Nicolás el Real

Domingos y festivos
Del 19 de julio al 6 de septiembre (ambos inclusive)
10:00 h. en la iglesia del Carmen
12:00 y 21:00 h. en la iglesia de San Nicolás el Real

En el siglo XII, algunos eremitas se retiraron al Monte Carmelo, con san Simón Stock. La Virgen María prometió a este santo un auxilio especial en la hora de la muerte a los miembros de la orden carmelitana y a cuantos participaran de su patrocinio llevando su escapulario.
Los Carmelitas, conocidos por su profunda devoción a la Virgen María, interpretaron la nube de la visión de Elías (1 Re 18,44) como un símbolo de la Virgen.
“Te suplicamos, Señor, que nos ayude la admirable intercesión de la gloriosa Virgen María, para que, protegidos por su ayuda, consigamos llegar hasta el monte que es Cristo”. Estas palabras de la oración colecta de la conmemoración de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo expresan el significado de esta extendida devoción mariana.
Como afirmó Benedicto XVI “María, fue la primera que creyó y experimentó, de modo insuperable, que Jesús, Verbo encarnado, es el culmen, la cumbre del encuentro del hombre con Dios” (Ángelus 16 julio 2006).
En la Virgen del Carmen vemos un modelo de oración, contemplación y dedicación a Dios. Benedicto XVI dijo el 11 de mayo de 2007: “No hay fruto de la gracia en la historia de la salvación que no tenga como instrumento necesario la mediación de Nuestra Señora”.
Los marineros, antes de los descubrimientos electrónicos, dependían de las estrellas para marcar su rumbo en el océano. De aquí la analogía con la Virgen María quien como, estrella del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo…

Sábado, 18 de julio, en San Nicolás el Real: 19:00 h. Rosario, Santa Misa y Adoración
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En el Evangelio de hoy (cfr. Mt 13, 24-43) nos volvemos a encontrar a Jesús hablando a la multitud en parábolas sobre el Reino de los cielos. Me detengo solamente en la primera, la de la cizaña, a través de la cual nos hace conocer la paciencia de Dios, abriendo nuestro corazón a la esperanza.
Jesús cuenta que, en el campo en el que se ha sembrado la semilla buena, brota también la cizaña, un término que resume todas las malas hierbas, que infestan el terreno. Entre nosotros, podemos decir que también hoy el terreno está devastado por muchos herbicidas y pesticidas, que al final también hacen mal tanto a la hierba, como a la tierra y a la salud. Pero esto, entre paréntesis. Los siervos entonces van donde el amo para saber de dónde viene la cizaña, y él responde: «Algún enemigo ha hecho esto» (v. 28). ¡Porque nosotros hemos sembrado trigo bueno! Un enemigo, uno que hace la competencia, ha venido a hacer esto. Ellos quieren ir enseguida a arrancar la cizaña que está creciendo, sin embargo el amo dice que no, porque se corre el riesgo de arrancar juntas las malas hierbas —la cizaña— y el trigo. Es necesario esperar el momento de la cosecha: solo entonces se separan y la cizaña será quemada. Es también una historia de sentido común.
En esta parábola se puede leer una visión de la historia. Junto a Dios —el amo del campo— que esparce siempre y solo semilla buena, hay un adversario, que esparce la cizaña para obstaculizar el crecimiento del trigo. El amo actúa abiertamente, a la luz del sol, y su propósito es una buena cosecha; el otro, el adversario, sin embargo, aprovecha la oscuridad de la noche y obra por envidia, por hostilidad, para arruinar todo. El adversario tiene un nombre: es el diablo, el opositor de Dios por antonomasia. Su intención es obstaculizar la obra de salvación, para que el Reino de Dios sea obstaculizado por trabajadores injustos, sembradores de escándalos. De hecho, la buena semilla y la cizaña no representan el bien y el mal de forma abstracta, sino a nosotros los seres humanos, que podemos seguir a Dios o al diablo. Muchas veces, hemos escuchado que una familia que estaba en paz, después han comenzado las guerras, las envidias… Un barrio que estaba en paz, después han empezado cosas feas… Y nosotros estamos acostumbrados a decir: “Alguien ha venido ahí a sembrar cizaña”, o “esta persona de la familia, con los chismes, siembra cizaña”. Siempre es sembrar el mal lo que destruye. Y esto lo hace siempre el diablo o nuestra tentación: cuando caemos en la tentación de chismorrear para destruir a los otros.
La intención de los siervos es la de eliminar enseguida el mal, es decir a las personas malvadas, pero el amo es más sabio, ve más lejos: estos deben saber esperar, porque soportar las persecuciones y las hostilidades forma parte de la vocación cristiana. El mal, por supuesto, debe ser rechazado, pero los malvados son personas con las que hay que tener paciencia. No se trata de esa tolerancia hipócrita que esconde ambigüedad, sino de la justicia mitigada por la misericordia. Si Jesús ha venido a buscar a los pecadores más que a los justos, a curar a los enfermos antes que a los sanos (cfr. Mt 9,12-13), también nuestra acción como sus discípulos debe estar dirigida no para suprimir a los malvados, sino para salvarlos. Y ahí, la paciencia.
El Evangelio de hoy presenta dos modos de actuar y de vivir la historia: por un lado, la mirada del amo, que ve lejos; por otro, la mirada de los siervos, que ven el problema. Los criados se preocupan por un campo sin malezas, el amo se preocupa por el buen trigo. El Señor nos invita a asumir su misma mirada, la que mira al buen trigo, que sabe custodiarlo también en las malas hierbas. No colabora bien con Dios quien se pone a la caza de los límites y de los defectos de los otros, sino más bien quien sabe reconocer el bien que crece silenciosamente en el campo de la Iglesia y de la historia, cultivándolo hasta la maduración. Y entonces será Dios, y solo Él, quien premie a los buenos y castigue a los malvados. La Virgen María nos ayude a comprender e imitar la paciencia de Dios, que no quiere que ninguno de sus hijos se pierda, que Él ama con amor de Padre.

Actividades del voluntariado de Conferencias de San Vicente de Paúl de San Nicolás el Real
Las actividades que viene realizando el voluntariado de las Conferencias de San Vicente de Paúl de San Nicolás el Real son:
Si quieres dedicar parte de tu tiempo para ayudar en algunas de estas actividades: Únete a nuestro equipo de voluntarios.
Si quieres contribuir económicamente para poder mantener y expandir nuestros programas, Haz un donativo
¡Únete a nosotros!
Puedes informarte en:
Tele. 686 076 895-604 904 202
guadalajara@ssvp.es
www.ssvp.es

La Sociedad de San Vicente de Paúl (SSVP) ha lanzado un proyecto de acompañamiento en hospitales para brindar apoyo a personas hospitalizadas y a sus familiares.
Este proyecto, que va dirigido a los aspectos más trascendentales de la persona, busca humanizar el entorno hospitalario, y ofrecer consuelo y compañía en momentos de soledad y vulnerabilidad.
Los servicios de acompañamiento en hospitales incluyen:
Para llevar a cabo esta tarea se necesitan voluntarios
Haz voluntariado en el programa de Personas hospitalizadas
Necesitamos voluntarios mayores de 20 años, con capacidad de empatía y escucha, trabajo en equipo e inquietud por la formación personal. El tiempo de dedicación es variable, pero requiere como mínimo una mañana o una tarde a la semana, además de un tiempo extra cada mes para las reuniones de equipo, coordinación y cursos de formación específicos.
Si estás interesado en colaborar puedes informarte en: https://ssvp.es/que-hacemos/enfermos-hospitalizados/ y en los teléfonos 604904202/ 686076895.
Hoy me gustaría detenerme en una parábola un poco particular, porque es una especie de introducción a todas las parábolas. Me refiero a la del sembrador (cf. Mt 13,1-17). En cierto sentido, en este relato podemos reconocer la forma de comunicarse de Jesús, que tiene mucho que enseñarnos para el anuncio del Evangelio hoy. Cada parábola […]
Leer másEl pasado domingo, 5 de julio, la concatedral de Santa María acogió la institución de acólitos en el transcurso de la Eucaristía presidida por el obispo diocesano, monseñor Julián Ruiz Martorell. Los nuevos acólitos son: Álvaro Carbonell García, Ángel Martínez García, Rafael David Pérez Corbí, Javier Redondo Pérez y Jesús Manuel Urones Rodríguez. Javier y Jesús son catequistas en nuestra […]
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