14º Domingo – Tiempo Ordinario – Ciclo A

El Evangelio de la liturgia de hoy (Mt 11,25-30) nos invita a compartir la alabanza que Jesús eleva al Padre, «Señor del cielo y de la tierra» (v. 25). El Hijo de Dios, hecho hombre, manifiesta su amor al incluir a todas las criaturas en esta acción de gracias. La sencillez de un gesto tan […]

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13º Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

También en el Evangelio de hoy (Mt 10,37-42), escuchamos algunas exhortaciones de Jesús para seguirlo y ser testigos de su Reino. No se trata de actos exteriores, sino de comprometer todo nuestro ser en una relación de amor con Él. Y para dar fruto, el amor requiere al menos tres cosas: el desprendimiento, la pérdida y la hospitalidad. Ante todo, […]

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12º Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

En el Evangelio de la liturgia de hoy ( Mt  10:26-33), Jesús, al enviar a sus discípulos en una misión, entre otras cosas les dirige esta exhortación: «Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz del día; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas» (v. 27). Establece un paralelismo entre […]

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Jóvenes de nuestra parroquia participan en la vigilia de oración con el Papa

 

«Os invito, por tanto, a todos, a ser juntos sal de la tierra y luz del mundo (cf. Mt 5,13). Para vivir así, es necesario ante todo interpretar la sociedad presente, viviendo con sabiduría, para poder después transformarla como testigos del Evangelio. El joven cristiano, en efecto, se vuelve luminoso tanto en la alegría como en la prueba, dando sabor a la realidad porque la habita como una persona que disfruta de la vida en su interior, sin esperar que el gusto se lo den la riqueza, el placer o el poder. Esta es nuestra libertad, que tiene su fuente en la fe, que es capaz de dar luz y buen sabor a toda sociedad, a toda experiencia humana. En cambio, cuando la vida no sabe a nada, es como si nos fuera arrebatada: ya no la sentimos nuestra. Ante el vacío de la indiferencia y del conformismo, ante la violencia de la guerra y de la mentira, sed vosotros mismos chispa de una humanidad nueva.

Y entonces, quiero confiar a todos vosotros una misión: que seáis humanos. Sí, ¡sed humanos!: hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias, sino rostros fiables. Personas que buscan la justicia porque tienen hambre de ella, como del pan de cada día. Personas que desean una vida honesta y recta, porque gustosamente hacen a los demás lo que querrían que los demás hicieran con ellas. Sed humanos como lo es Cristo, el hombre perfecto, el Resucitado que comparte con nosotros la historia en todo tiempo. Cultivando este compromiso, mirad a los Apóstoles, a los primeros cristianos, habitantes de un mundo pagano. Siguiendo su ejemplo, sed misioneros del Evangelio ante las pobrezas materiales y espirituales de nuestro tiempo, sabiendo bien que nuestra fe es un estilo de vida que se cumple en la caridad (cf. Ga 5,6). Ésta, queridos jóvenes, es la virtud que cambia la historia más que ninguna otra. ¡Vosotros podéis cambiar la historia! ¡Hacedlo con el amor! Muchas gracias».     (fragmento del discurso del Santo Padre, en la vigilia de oración con los jóvenes. 6 de junio de 2026)

AQUÍ TEXTO COMPLETO DEL DISCURSO

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Solemnidad del Corpus Christi – Ciclo A

Con el corazón colmado de alegría, al inicio de este Viaje a España, presido esta Celebración en el día de la Solemnidad del Corpus Christi. Estamos reunidos en torno a la Eucaristía, el don de la presencia viva de Cristo en medio de nosotros. Él, que quiso ofrecernos su vida para hacernos entrar en la comunión del Padre […]

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