Manos Unidas – 67 campaña contra el hambre con el lema «Declara la guerra al hambre»

El lema de campaña para 2026 es: “Declara la guerra al hambre», y ratifica el compromiso de Manos Unidas por la paz en el mundo actual, asumiendo como punto de partida una premisa defendida por el Papa Benedicto XVI: «combatir la pobreza es construir la paz».

Fue precisamente la voluntad de combatir el hambre la que llevó a algunas mujeres hace ya 67 años a fundar Manos Unidas. 

La campaña tiene como objetivo sensibilizar a la ciudadanía sobre la lucha contra el hambre, la pobreza y la desigualdad, así como promover el compromiso solidario frente a las causas estructurales que las provocan.


AQUÍ PUEDES CONSULTAR MATERIALES DE FORMACIÓN CRISTIANA PARA LA CAMPAÑA 20276


Actos programados en nuestra diócesis del 5 al 8 de febrero en nuestra diócesis

Lanzamiento de Campaña
Jueves 5 de febrero, a las 18:00 h, en el salón de actos de JCCLM (C/ Topete, 2- Guadalajara). 

Día del Ayuno Voluntario
Viernes, 6 de febrero
Por la mañana se llevarán a cabo en los colegios diversas actividades de sensibilización.
Eucaristía a las 19,00 h. en la parroquia San Antonio de Padua de Guadalajara. Seguidamente  lectura del Manifiesto de la Campaña y Cena del Hambre.

Sábado, 7 de febrero.
Eucaristía, a las 19:30 h. en la parroquia  Santa Eulalia de Mérida (Chiloeches). A continuación, lectura del Manifiesto de la Campaña y Cena del Hambre.

Domingo, 8 de febrero.
Jornada Nacional de Manos Unidas 
Colecta en todas las parroquias.

Jornada Mundial de Oración por la Vida Consagrada – 2 de febrero de 2026

Carta semanal de nuestro Obispo

Vida Consagrada, ¿para quién eres?

 Queridos hermanos en el Señor: Os deseo gracia y paz.

El 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor, celebramos la Jornada Mundial de la Vida Consagrada y dirigimos nuestra mirada agradecida y llena de reconocimiento hacia las personas que, arraigadas profundamente en Jesucristo, son un regalo de Dios Padre a la Iglesia por medio del Espíritu Santo.

Conocemos personas consagradas que entregan su vida sirviendo generosamente en instituciones educativas, sanitarias, sociales, de oración, silencio y contemplación, de acompañamiento, acogida, sensibilización y otras muchas iniciativas y proyectos. Viendo su estilo y su labor, quedamos impresionados no solamente por lo que hacen, sino también por cómo lo hacen y, sobre todo, por quiénes son. Su manera de vivir, de pensar y de actuar son testimonio vivo del evangelio.

El lema de la XXX Jornada Mundial de la Vida Consagrada es: “¿Para quién eres?”, y “nos recuerda la urgente necesidad que tiene nuestro mundo de mostrar la fraternidad, la luz y la esperanza en el Dios vivo, vencedor de todas las desesperanzas, como un bálsamo en medio de tantas divisiones y del dolor producido por las rupturas, las guerras y las discordias” (cfSubsidio litúrgico para el monitor. Monición de entrada).

La Jornada Mundial de la Vida Consagrada “nos impulsa a la fraternidad, a la alegría y a la confianza en Jesús resucitado, medicina para la soledad, la tristeza y cualquier sufrimiento” (ibid.).

Nuestro mundo tiene necesidad de esperanza y de paz, de sentido y de misericordia, de luz y de renovación. Son visibles las heridas de la fragmentación social, cultural y digital, la desigualdad, el individualismo, el enfrentamiento, la injusticia y la polarización. Pero también hay muchas personas consagradas que caminan a nuestro lado como testimonio elocuente de vida abundante, fecunda y alegre. Viven su consagración como anuncio gozoso de fe, como anhelo vivo de esperanza y como expresión práctica de amor.

El 10 de octubre de 2025, León XIV animaba a quienes participaron en el Jubileo de la Vida Consagrada a ser “constructores de puentes y difusores de una cultura del encuentro en el diálogo, en el conocimiento recíproco, en el respeto por las diferencias, con esa fe que les hace reconocer en cada ser humano un único rostro sagrado y maravilloso: el de Cristo”.

Oramos con especial intensidad por todas las personas consagradas que viven, oran y trabajan en nuestra diócesis, para que nuestra humilde plegaria sea un sencillo gesto de apoyo y cercanía, de gratitud, consuelo y aliento.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+ Julián Ruiz Martorell

Obispo de Sigüenza-Guadalajara