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La Fe.

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El pasado año, durante la Cuaresma, D. Félix Ochayta, Canónigo Magistral y profesor de Teología, impartió en nuestra parroquia unas charlas sobre la fe, abordando los siguientes temas:
 
Cómo se recibe la fe
Cómo se vive la fe
Cómo se transmite.
 
Publicamos a continuación una breve síntesis de las mismas.

Comienza el predicador, introduciendo el tema de la fe en la realidad actual. Señala la crisis de fe que se da hoy en el mundo, crisis que afecta también a personas bautizadas.
 
El Papa Benedicto XVI, consciente del problema, y teniendo en cuenta que en el año 2012 se ha celebrado el Cincuentenario del comienzo del Concilio Vaticano II, ha convocado Un Año de la Fe, desde Octubre del 2102 hasta Noviembre de 2103. A la vez ha querido conmemorar los 20 años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica por parte del Beato Juan Pablo II, en cuya preparación y redacción el entonces Cardenal Ratzinger tuvo un papel decisivo.
 
El 11 de Octubre de 2011, Benedicto XVI firmaba la Carta en forma de Motu propio PORTA FIDEI, con la que se convocaba el Año de la fe. Posteriormente, en Enero de 2012, la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, publicó varias Indicaciones pastorales para toda la Iglesia en orden a fomentar iniciativas para la celebración del Año de la fe. Una recomendación general fue la de difundir y explicar el Catecismo.
 
Cuando hablamos de la Fe teologal y religiosa, damos por supuesto que existe una fe humana natural, que nos permite vivir en sociedad. Pensemos que cada día estamos haciendo actos de fe en la vida familiar, en la vida social, en nuetros viajes, cuando vamos a la compra de alimentos o de medicinas, en la convivencia general… Ahora nos referimos a la Fe religiosa, cristiana y católica. ¿Quiénes son nuestros modelos en la fe? El Catecismo nos presenta a Abraham como modelo y padre en la fe en el Antiguo Testamento, y a la Santísima Virgen María como la realización perfecta de la fe (Cat. n. 144 y 148) en el Nuevo Testamento y en la vida de la Iglesia.
 
Para entender un poco cómo es la fe y la vida de fe el ponente presenta cuatro modelos de fe en nuestro tiempo: siglos XIX y XX. Son el Beato H. Newman (1801-1890), Santa Teresa del Niño Jesús (1873-1897), el Prof. Manuel Garcia Morente (1886-1942) y Santa Edith Stein (Teresa Benedicta de la Cruz) 1891-1942. Son dos varones y dos mujeres, de nacionalidades distintas: inglesa, francesa, española y alemana. Siendo tan diferentes en muchos aspectos, en todos ellos se aprecia que la fe no es algo que se conquista o se adquiere por el puro esfuerzo humano, sino algo que que se recibe como un regalo, que se acoge como una gracia y, en el caso de los adultos, como un acto personal y libre. Así ocurre en quienes la reciben por vez primera (Edith Stein), o vuelven a ella, tras haberla perdido (García Morente), o la encuentran en su plenitud en la Iglesia Católica (Newman). Este carácter de gratuidad se aprecia de una forma más radical en el caso de los párvulos, que reciben el Bautismo y con él la misma virtud de la fe como germen, que más adelante se desarrollará. En este caso son los padres y padrinos y la misma Iglesia quienes en nombre del párvulo expresan la fe y reciben el Bautismo.
 
En el caso de los adultos siempre existe una preparación más o menos larga, pero ellos son conscientes de que la fe y el Bautismo es gracia. No creen sin más cuando quieren, sino cuando algo en su interior les mueve a aceptar el don.
 
En el caso de Edith Stein, que pierde la fe judaica a los quince años, se da una larga búsqueda de la verdad, especialmente a través de la filosofía, pero la aceptación de la fe católica y la recepción del Bautismo, como ella misma explicará, le llegan en la hora que Dios quiere como don.
 
La situación religiosa de H. Newman fue muy distinta. Él había recibido la fe y el Bautismo en el seno del Anglicanismo o Iglesia anglicana, pero buscó y encontró la plenitud de esta fe en la Iglesia Católica tras un largo proceso cuando rondaba los cuarenta y cinco años.
 
En el caso del Prof. Manuel García Morente se da una pérdida o abandono de la fe a los quince años y una recuperación a los cincuenta, en un momento de luz, tras meses de espera y búsqueda.
 
En los cuatro casos se aprecia que el acto de fe es algo muy sencillo y a la vez muy complejo, en el que se percibe cómo la fe es:
  • un don o gracia sobrenatural;
  • una adhesión intelectual, que supera, pero no contradice a la razón;
  • una decisión libre y comprometida, no meramente teórica o abstracta, que reclama una forma de vida coherente con esa fe.
Estos tres aspectos aparecen de un modo particular en toda la vida cristiana y católica de Santa Edith Stein: Como neófita, seguidora fiel de Jesucristo en su vida personal y en su profesión docente; como transmisora de su fe mediante la vida de oración, a través de sus cartas, conferencias y escritos; como consagrada a Dios en el Carmelo, y como testigo martirial de Cristo en el campo de exterminio de Auschwitz.
 
La fe es respuesta a una llamada o revelación de Dios. Esto supone que el hombre es “capaz” de captar lo que Dios le manifiesta y de poder discernirlo de otras ideas o ideologías humanas. El Catecismo enseña que el hombre es “capaz” de Dios (nn. 27-30), es decir, de conocerle y creer en Él. Esta revelación de Dios se da en la historia, de modo concreto en lo que llamamos etapa del Antiguo Testamento y culmina como revelación plena y definitiva en Jesucristo, Palabra única, perfecta y definitiva de Dios Padre. Por eso ya no habrá otra revelación pública (Cat. n. 66). Las llamadas revelaciones “privadas”, que se han dado en la Iglesia, tienen sólo un valor relativo para ayudar a vivir la fe, pero no para “mejorar” o “completar” la revelación definitiva de Cristo.
 
El Catecismo nos explica cómo se transmite la Revelación divina: Se hace por medio de la Tradición apostólica, oralmente y por escrito (n. 76), a través de los apóstoles, con su predicación, y con los libros que llamamos Nuevo Testamento. Se trata de una fuente común, con dos modos distintos de transmisión, la tradición y la Sagrada Escritura, que están íntimamente unidas y compenetradas (n. 80).
 
Esta revelación o “depósito sagrado” de la fe fue confiado por los Apóstoles a toda la Iglesia, pero en ella “el oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendado sólo al Magisterio vivo de la Iglesia, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo” (n. 85).
 
Era necesario recordar estos principios para caer en la cuenta de que la fe es algo personal (creo), pero a la vez eclesial y comunitario (creemos).
 
 *  *  *    
De todo esto nos habla el Catecismo de la Iglesia Católica con gran claridad y profundidad, y lo supone y explica el Papa Benedicto XVI en su Carta Porta Fidei.

El siguiente enlace proporciona toda la información y documentos con relación al Año de la Fe: http://www.annusfidei.va/content/novaevangelizatio/es.
Publicado en Documentos.

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