Sexto domingo de Pascua -A

En el Evangelio de hoy, hemos escuchado algunas palabras que Jesús dirige a sus discípulos durante la Última Cena. Mientras transforma el pan y el vino en el signo vivo de su amor, Cristo dice: «si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos» (Jn 14,15). Esta afirmación nos libra de un malentendido, es decir, de la idea […]

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Quinto domingo de Pascua – A

Como la Iglesia primitiva, en el tiempo pascual volvemos a escuchar palabras de Jesús que despliegan su pleno significado a la luz de su pasión, muerte y resurrección. Lo que los discípulos antes no entendían o les provocaba turbación, ahora vuelve a su memoria, les hace arder el corazón y les da esperanza. El Evangelio […]

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Cuarto domingo de Pascua Ciclo A – Domingo del Buen Pastor – Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y Vocaciones Nativas

EN ESTE ENLACE ENCONTRARÁS MATERIALES PARA LA JORNADA * * * * * * La Delegación de Misiones de la diócesis Sigüenza-Guadalajara ha organizado un programa de sensibilización, a cargo del misionero javeriano Rolando Ruiz Durán, acompañado del delegado de misiones, Emilio Ruíz. El miércoles, 22 de abril, en la parroquia de El Salvador, tendrá […]

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Tercer domingo de Pascua- Ciclo A

Hoy quisiera invitaros a reflexionar sobre un aspecto sorprendente de la resurrección de Cristo: su humildad. Si recordamos los relatos evangélicos, nos damos cuenta de que el Señor resucitado no hace nada espectacular para imponerse a la fe de sus discípulos. No aparece rodeado de huestes de ángeles, no hace gestos sensacionales, no pronuncia discursos […]

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Sábado Santo – Catequesis del Papa León XIV – La muerte- El Descenso

La Pascua de Jesús. La muerte. «Un sepulcro nuevo, en el que nadie había sido depositado aún» (Jn 19,40-41)

En nuestro camino de las catequesis sobre Jesús esperanza nuestra, hoy contemplamos el misterio del Sábado Santo. El Hijo de Dios yace en la tumba. Pero esta su “ausencia” no es un vacío: es espera, plenitud contenida, promesa custodiada en la oscuridad. Es el día del gran silencio, en el que el cielo parece mudo y la tierra inmóvil, pero es justamente allí que se cumple el misterio más profundo de la fe cristiana. Es un silencio grávido de sentido, como el vientre de una madre que custodia al hijo todavía no nacido, pero ya vivo.

El cuerpo de Jesús, bajado de la cruz, fue envuelto con cuidado, como se hace con aquello que es valioso.  El evangelista Juan nos dice que fue sepultado en un jardín, dentro «una tumba nueva, en la que todavía nadie había sido sepultado» (Jn 19,41). Nada es dejado a la casualidad. Aquel jardín recuerda al Edén perdido, el lugar en el que Dios y el hombre estaban unidos. Y aquella tumba nunca antes usada habla de algo que todavía debe suceder: es un umbral, no un final. En el inicio de la creación Dios había plantado un jardín, ahora también la nueva creación toma forma en un jardín: con una tumba cerrada que pronto se abrirá

El Sábado Santo es también un día de descanso. Según la ley judía, el séptimo día no se debe trabajar: de hecho, luego de seis días de creación, Dios descansó (cfr Gen 2,2). Ahora, también el Hijo, luego de haber completado su obra de salvación, descansa. No porque está cansado, sino porque ha concluido su trabajo. No porque se ha rendido, sino porque ha amado hasta el final. No hay nada más que agregar. Este descanso es el sello de la obra cumplida, es la confirmación de aquello que tenía que hacerse y que ha sido completado. Es un descanso lleno de la presencia oculta del Señor.

Fatigamos en detenernos y descansar. Vivimos como si la vida nunca fuese suficiente. Corremos por producir, por demostrar, por no perder terreno. Pero el Evangelio nos enseña que saber detenerse es un gesto de confianza que tenemos que aprender a cumplir. El Sábado Santo nos invita a descubrir que la vida no depende siempre de aquello que hacemos, sino también de cómo sabemos desistir de cuanto hemos podido hacer.

En el sepulcro, Jesús, la Palabra viviente del Padre, calla. Pero es justamente en aquel silencio que la vida nueva inicia a fermentar. Como una semilla en la tierra, como la oscuridad antes del amanecer. Dios no tiene miedo del tiempo que pasa, porque es Señor también de la espera. Así, también nuestro tiempo “no útil”, aquel de las pausas, de los vacíos, de los momentos estériles, puede convertirse en vientre de resurrección. Todo silencio acogido puede ser la premisa de una Palabra nueva. Todo tiempo detenido puede convertirse en tiempo de gracia, si lo ofrecemos a Dios.

Jesús, sepultado en la tierra, es el rostro mansueto de un Dios que no ocupa todo el espacio. Es el Dios que deja hacer, que espera, que se retira para dejarnos la libertad. Es el Dios que se fía, también cuando todo parece terminado. Y nosotros, en ese sábado detenido, aprendemos que no tenemos que tener prisa de resurgir: más es necesario descansar, acoger el silencio, dejarse abrazar por el límite. A veces buscamos respuestas rápidas, soluciones inmediatas. Pero Dios trabaja en lo profundo, en el tiempo lento de la confianza. El sábado de la sepultura se convierte así en las entrañas de las que pueden brotar las fuerzas de una luz invencible, aquella de la Pascua.

Queridos amigos, la esperanza cristiana no nace en el ruido, sino en el silencio de una espera habitada por el amor. No es hija de la euforia, sino de un confiado abandono. Nos lo enseña la virgen María: ella encarna esta espera, esta esperanza. Cuando nos parezca que todo está detenido, que la vida es un camino interrumpido, acordémonos del Sábado Santo. También en la tumba, Dios está preparando la sorpresa más grande. Y si sabemos acoger con gratitud aquello acontecido, descubriremos que, justamente en la pequeñez, y en el silencio, Dios ama transfigurar la realidad haciendo nuevas todas las cosas con la fidelidad de su amor. La verdadera alegría nace de la espera habitada, de la fe paciente, de la esperanza que cuanto ha vivido en el amor, ciertamente, resurgirá a la vida eterna.    

S.S. León XIV
Catequesis, Audiencia, 17 septiembre de 2025

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Santo Triduo Pascual

El Jueves Santo. En la tarde, con la Santa Misa “en la Cena del Señor” iniciará el Triduo Pascual de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, que es el culmen de todo el año litúrgico y también el culmen de nuestra vida cristiana. El Triduo se abre con la conmemoración de la Última Cena. […]

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Domingo de Ramos –

11,15 h.  Solemne Bendición de ramos y a continuación, procesión  desde la iglesia de San Ginés * * * * * *  Mientras Jesús recorre el camino de la cruz, nos ponemos detrás de Él y seguimos sus pasos. Y al caminar con Él, contemplamos su pasión por la humanidad, su corazón que se rompe, […]

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Quinto Domingo de Cuaresma- Ciclo A

En este quinto domingo de Cuaresma, en la liturgia se proclama el Evangelio de la Resurrección de Lázaro (cf. Jn 11,1-45). En el itinerario cuaresmal, este es un signo que habla de la victoria de Cristo sobre la muerte y del don de la vida eterna que recibimos en el Bautismo (cf. Catecismo de la Iglesia Católica,1265). […]

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Cuarto Domingo de Cuaresma – Ciclo A – Domingo Laetare

El Evangelio de este cuarto domingo de Cuaresma nos relata la curación de un hombre ciego de nacimiento (cf. Jn 9,1-41). Por medio de la simbología de este episodio, el evangelista Juan nos habla del misterio de la salvación: mientras estábamos en la oscuridad, mientras la humanidad caminaba en las tinieblas (cf. Is 9,1), Dios envió a su Hijo […]

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